Qué tipos de bocas de incendios equipadas existen: esto debes saber.
Las BIEs: guardianas silenciosas que esperan su momento
Mire usted, uno va por los pasillos de cualquier edificio público o nave industrial sin fijarse demasiado, ajeno a la amenaza del fuego y confiado en que todo está bajo control. Y es entonces cuando pasan desapercibidas esas estructuras encajonadas, generalmente rojas, que parecen más decorado que herramienta de salvación. Hablamos, claro, de las Bocas de Incendios Equipadas, o como las conocen los que se mueven en el mundo de la protección contra fuegos: las BIEs.
Son las grandes olvidadas hasta que la emergencia se presenta. Ahí, y solo ahí, revelan todo su potencial. A diferencia del extintor, cuya carga es limitada y cuya eficacia se desvanece en cuanto el incendio muestra dientes, las BIEs están ahí, conectadas al sistema de agua, listas para ofrecer respuesta inmediata y sostenida.
¿Qué es una BIE y por qué debería importarnos?
Pues verá, una Boca de Incendios Equipada es un sistema semifijo que, conectado a la red de agua, permite combatir fuegos de cierta envergadura. Viene a ser el paso siguiente al extintor cuando las cosas se ponen serias. No es portátil, pero tampoco un sistema automático como los rociadores: se acciona de forma manual, sí, pero requiere algo más que pulsar un botón.
Está diseñada para ser utilizada por personal formado y consciente de lo que tiene entre manos, ya que su potencia no es ninguna broma. No se le ocurra a usted lanzarse a empuñarla sin ayuda, no vaya a ser que el agua lo empuje más que usted a ella.
La estructura interna de las BIEs: no todo es manguera
Dentro de ese armario, a veces metálico, otras acristalado, se aloja una estructura compleja que parece salida de una novela de Julio Verne: manómetro, carrete, válvula, lanza, boquilla… y, por supuesto, la manguera. Dependiendo del tipo, esta puede ser más o menos rígida, más o menos ancha. Y es ahí donde conviene detenernos.
Porque existen dos grandes familias dentro de este linaje de guardianas hidráulicas.
Tipos de BIEs contra incendios: una cuestión de milímetros
Aquí viene lo importante, apunte usted bien. Existen, principalmente, dos tipos de Bocas de Incendios Equipadas, y la diferencia está en el diámetro de la manguera. La BIE de 25 mm y la BIE de 45 mm. Así, sin misterios.
La BIE de 25 mm –también llamada simplemente bie 25 mm– cuenta con una manguera semirrígida de unos 20 metros. Es la más manejable, ideal para entornos donde la rapidez y la facilidad de uso son clave. Puede suministrar 100 litros por minuto a una presión de 3,5 bares. Para entendernos: un chorro constante y potente, pero sin necesidad de ser Hércules para controlarla.
Por otro lado, está la BIE de 45 mm. Aquí la cosa ya se pone seria. La manguera es plana, también de 20 metros, pero requiere ser desplegada completamente antes de su uso. Su capacidad es mayor: 200 litros por minuto, también a 3,5 bares. Es el recurso preferido en entornos industriales o grandes superficies, donde el fuego puede crecer sin pedir permiso.
Ambas están pensadas para actuar cuando el fuego ha superado esa fase inicial que el extintor podía dominar. Y aunque uno vea una boca de incendios y piense que es una reliquia, no se engañe: es una herramienta viva, útil y perfectamente adaptada a la normativa vigente.
Consejos básicos para no morir en el intento
Accionar una BIE no es como abrir un grifo. Hay que saber hacerlo. Primero, que el acceso esté libre de obstáculos. Nada de estanterías delante, ni cajas de archivo. Segundo, formación, siempre. El chorro que sale de una de estas mangueras tiene fuerza suficiente como para derribar a un adulto desprevenido.
Idealmente, su uso debe estar a cargo de dos personas: una que controle la válvula y otra que dirija la lanza. Así se evita la improvisación y se gana en eficacia. El ataque al fuego, por cierto, debe hacerse siempre de abajo hacia arriba y en barrido, como quien barre hojas secas del otoño. Nunca a lo loco.
Llegados a este punto del relato, ya hemos dejado claro que las BIEs no son accesorios decorativos. Son sistemas primarios de intervención, con una gran capacidad de respuesta. Y sí, exigen algo más que pulsar un botón.
La bie 25 mm: una aliada infravalorada
Volvamos un momento a la bie 25 mm. En oficinas, centros comerciales o colegios, es la reina. Su manguera, más manejable, no requiere ser desenrollada del todo. Su eficacia está más que probada en entornos donde la prioridad es la evacuación rápida y un combate inicial al fuego. Su éxito radica en esa mezcla de facilidad de uso y caudal suficiente.
¿Y qué pasa con la normativa y la señalización?
Aquí no hay espacio para el desorden. Todo está reglado, medido, certificado. Cada boca de incendios debe estar correctamente señalizada, visible, con sus instrucciones claras. Las inspecciones periódicas son obligatorias. No vale eso de tenerla «por si acaso» y no mirarla en años.
Además, la normativa exige mantenimiento anual, revisión de presión, comprobación de válvulas, estado de la manguera… Si no se cumple, no solo se arriesga la vida. También el bolsillo.
Información sobre sistemas contra incendios: lo que no se ve también protege
Necesitamos mucha información sobre sistemas contra incendios. Porque a menudo nos fijamos solo en lo visible: extintores, mangueras, armarios. Pero el verdadero músculo de un sistema contra incendios está en su diseño: presión constante, depósitos auxiliares, bombas de impulsión, válvulas de retención… Todos esos elementos invisibles que permiten que, cuando uno abre la BIE, el agua salga como debe.
Y ojo: la instalación de una BIE no es algo que pueda hacer cualquiera. Debe ser realizada por técnicos especializados, con conocimiento del reglamento vigente y experiencia en instalaciones hidráulicas de emergencia.
Formación y prevención: los pilares de la eficacia
Tener la mejor boca de incendios equipada no sirve de nada si nadie sabe usarla. Por eso, cada vez más empresas incorporan formación en prevención de incendios. Saber cuándo actuar, cómo hacerlo y, sobre todo, cuándo no intervenir, puede salvar vidas.
No se trata de ser héroes, sino de ser eficaces. La prevención, en este caso, es tan importante como la respuesta. Señalizar bien, mantener accesibles las BIEs, y formar al personal: ahí está la clave.
Las BIEs, ese aliado silencioso y potente
Al final, las BIEs son eso: herramientas dormidas que, cuando se despiertan, salvan lo que aún queda por salvar. El bie 25 mm, más versátil; el modelo de 45 mm, más contundente. Ambas cumplen su misión con dignidad y fuerza.
Y como decía aquel viejo manual de bomberos: “No le temas al fuego, pero respétalo”. Porque el respeto, en esto como en la vida, salva más que cualquier manguera.